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Ascienden a 104 los muertos por los derrumbes e inundaciones en Petrópolis

En el lugar se registraron casi 200 aludes e inundaciones provocados por las fuertes lluvias caídas durante cuatro horas. Unos 500 bomberos trabajan en la búsqueda de personas que estarían desaparecidas debajo de las montañas de lodo.

El número de personas muertas por los aludes e inundaciones en la ciudad serrana de Petrópolis, en el estado de Río de Janeiro, ascendió hoy a 104, mientras que otras 24 lograron sobrevivir tras haber sido rescatadas debajo del lodo y los destrozos de más de un centenar de viviendas, informó la oficina de Defensa Civil.


Según el informe, entre las víctimas fatales hay ocho niños.


Unos 500 bomberos trabajan en la búsqueda de al menos 42 personas que estarían desaparecidas debajo de las montañas de lodo generadas por los más de cincuenta derrumbes de colinas que se registraron el martes pasado, con las peores lluvias desde 1932 en Petrópolis, ciudad ubicada a 68 kilómetros de la capital del estado, Río de Janeiro.


Donaciones reunidas en varias ciudades de Brasil están siendo enviadas a Petrópolis, una ciudad cuyo centro histórico aún está con restos de lodo y calles anegadas.


Escenas de desesperación se multiplican entre los vecinos y familiares, sobre todo en las 80 viviendas que fueron arrasadas por el deslave del Morro da Oficina, cuyo derrumbe arrastró a varias comunidades.


Las autoridades redoblaron la atención a raíz de la previsión de fuertes lluvias para este jueves y viernes, por el temor a nuevos derrumbes, en la peor tragedia desde que en 2011 toda la región serrana de Río de Janeiro sufrió más de 900 decesos por una serie de derrumbes en al menos siete municipios.


Tropas del Ejército fueron movilizadas para colaborar con los bomberos y los agentes de la Defensa Civil, según una resolución del Ministerio de Defensa.


El presidente Jair Bolsonaro, quien está de gira en Hungría este jueves, regresará mañana a Brasil y prometió su presencia en Petrópolis, donde se encuentra el Museo Imperial y fue la colonia de vacaciones de invierno de la familia de la monarquía brasileña que gobernó hasta el 15 de noviembre de 1889.


Según autoridades locales, se produjeron 189 deslizamientos e inundaciones, que dejaron viviendas reducidas a escombros en laderas arrasadas y vehículos apilados en calles plagadas de agua y barro.


Videos que se viralizaron en redes sociales mostraron imágenes de algunas avenidas de Petrópolis convertidas en ríos correntosos.


Equipos de rescate trabajan en el lugar para socorrer a los afectados, constataron periodistas de la agencia AFP.


En tanto, en su cuenta oficial de Twitter, Defensa Civil indicó que unas 301 personas quedaron sin hogar.



Wendel Pio Lourenço, un habitante de 24 años, caminaba con un televisor en brazos hacia una iglesia cercana en busca de refugio, tras dejar su casa.


Sin haber dormido, colaboraba en los rescates e intentaba poner a salvo algunas pertenencias.


"Encontré con vida a una niña que estaba soterrada", contó.


La iglesia de Santo Antonio, cercana al área del desastre, abrió sus puertas para recibir a más de 150 personas, evacuadas de sus casas por las inundaciones o el peligro de deslave a causa del temporal.


"Muchos de los que llegan perdieron todo, o perdieron a sus parientes. Es una situación difícil", dijo Celestino, el párroco de la iglesia.


Hasta el momento, unas 80 viviendas fueron afectadas en la localidad de Morro da Oficina y en otras seis áreas se registraron daños, estimaron las autoridades municipales en una nota.


Unas 300 personas están siendo atendidas principalmente en escuelas, añadió el gobierno local.


Unos 400 militares trabajan en tareas de auxilio en el lugar junto con equipos de Defensa Civil y bomberos, con perros, vehículos 4x4, botes y una decena de aeronaves, informaron fuentes de la fuerza estatal de bomberos.


"Nadie lo esperaba, fue desesperante, muy triste; tengo amigos que están desaparecidos", dijo Elisabete Pio Lourenço, de 32 años.


Hasta el momento, las autoridades no informaron la cantidad de desaparecidos.


En su visita a Rusia, el presidente Jair Bolsonaro deseó que "Dios consuele a los familiares" de las víctimas de la "catástrofe" en Petrópolis, durante una conferencia de prensa conjunta con el anfitrión, Vladimir Putin, a quien agradeció su solidaridad ante lo ocurrido.



El ministro de Desarrollo Regional, Rogério Marinho, aseguró que el presidente estará el viernes "en el lugar".


Algunos puntos de Petrópolis recibieron hasta 260 milímetros de lluvia en menos de seis horas, un volumen superior a la media histórica para todo febrero (240 mm), de acuerdo con la agencia meteorológica MetSul.


"Las precipitaciones acumuladas son inusuales", señaló la meteoróloga Estael Sias en una nota en el sitio de MetSul, donde asegura que este desastre "no es ni el primero ni será el último", dadas las características climáticas, topográficas y poblacionales de la región.


Brasil vivió en los tres últimos meses episodios de intensas lluvias, especialmente en los estados de Bahía (nordeste) y de Minas Gerais (sudeste), que dejaron decenas de muertos y causaron destrozos en centenares de municipios.


Los científicos sostienen que, debido al cambio climático, los fenómenos meteorológicos extremos serán cada vez más recurrentes.


En enero de 2011 más de 900 personas murieron en la región serrana del estado de Río de Janeiro por cuenta de las fuertes lluvias, que provocaron inundaciones y deslizamientos de tierra en una vasta área, incluida Petrópolis y sus vecinas Nova Friburgo, Itaipava y Teresópolis.


Petrópolis, de 300.000 habitantes, es una ciudad turística por su valor histórico, la naturaleza circundante y un clima más ameno en comparación con la costera Río de Janeiro, debido a su altura.


En el pasado fue lugar de veraneo de la antigua Corte imperial brasileña y durante el siglo XVIII e inicios del XIX, fue un punto vital en el camino entre Río y Minas Gerais que encantó por su clima y su paisaje al Emperador Pedro I.


El monarca adquirió tierras para algún día construir su residencia de verano allí, pero fue finalmente su heredero, Pedro II, quien mandó construir el edificio neoclásico concluido en 1862, donde hoy funciona un museo.