SALUD

CONSECUENCIAS DERMATOLOGICAS INDIRECTAS A CONSECUENCIA DE LA PANDEMIA POR COVID 19

PANDEMIA ALIMENTA PANDEMIA

ALOPECIA AREATA

NORMALIDAD Y PANDEMIA, TODO UN DESAFÍO

QUE ES LA PSORIASIS

Dr Bruno Ferrari  

   

* Especialista en Dermatología

* Especialista en Dermatología Pediátrica

Consecuencias dermatológicas indirectas de la pandemia por COVID 19

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Dr Bruno Ferrari  

   

* Especialista en Dermatología

* Especialista en Dermatología Pediátrica

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La infección por COVID 19 puede ocasionar manifestaciones dermatológicas diversas que incluyen lesiones inespecíficas de urticaria, distintos tipos de rash, lesiones símil sabañones en dedos de manos y pies, y cuadros similares a la varicela, entre otras. Sin embargo, las consecuencias cutáneas indirectas de la pandemia son mucho más frecuentes y las vemos en la consulta diaria, incluso en nuestra región, donde afortunadamente no circula el virus.

Una de las consultas más habituales en estos tiempos es el eccema de manos, una irritación de la piel que puede producirse como consecuencia del lavado frecuente de manos y del uso intensivo de alcohol en gel, tal cual se recomienda.

 

Para evitar el eccema, es importante humectar frecuentemente las manos con cremas hipoalergénicas con vitamina A.

Otro motivo de consulta frecuente son las irritaciones ocasionadas por el uso de barbijos. Enfermedades como la rosácea pueden reagudizarse por el calor y el roce que genera la oclusión de la piel, determinando enrojecimiento facial y en ocasiones lesiones inflamatorias.

Por último, el acné mecánico es un tipo especial de acné determinado por la fricción con determinados materiales, entre los que se incluyen telas rígidas. Característicamente afecta las zonas en contacto con el barbijo.

 

Afortunadamente, todas estas son complicaciones menores, pasibles de tratamiento. Debemos sopesar los beneficios de la prevención de la infección para continuar gozando de las libertades que conseguimos.

 
 

Pandemia alimenta pandemia      

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Germán E. Cantoni   

*Lic en Nutrición M.P.2778

CINEANTROPOMETRIA ISAK II

Hablaré de manera simple cómo el COVID-19 afecta el comportamiento de la población desde el punto de vista alimenticio-nutricional. ¿Qué le paso a nuestro cerebro que movilizó a todos a hacer largas colas en los supermercados y compras con carros desbordados de comida?. ¿Cuál es la química interior que nos lleva a visitar la heladera y la alacena más de lo habitual? Algo nos está pasando y nuestra química nos moviliza o nos paraliza.

Esta pandemia ha logrado activar el cerebro primitivo que está asociado a los mecanismos de supervivencia básicos como sucedió en tiempos remotos cuando escaseaba el alimento, con la diferencia de que en la actualidad hay disponibilidad del mismo. Deberíamos avisarle a nuestra amígdala (parte del cerebro que hace tomar estas decisiones) que el alimento no va a dejar de existir.

 

Como eso no pasa y la amígdala no se entera, ella activa el mecanismo del miedo generando liberación de la hormona CORTISOL y nos pone en marcha para que vayamos a buscar comida o que incorporemos calorías por miedo a que mañana nos falte.

Este famoso CORTISOL, además de bajar las defensas entre otras cosas, se encarga de disminuir los niveles de un neurotransmisor llamado SEROTONINA, el cual es responsable de frenar el hambre. Por ende, en esta situación, comemos y de más.

  • Cortisol       >>>      anula la presencia de serotonina

  • Serotonina  >>>      activa la saciedad (anula el hambre)

 

De esta manera podemos explicar cómo el Coronavirus, una pandemia, alimenta a otra: la obesidad. Esta relación causa-efecto de porqué ingerimos calorías de más es mucho más compleja aún.

Como nutricionista, los invito a que descubran los secretos para cuidarse.

 

Dr Bruno Ferrari  

   

* Especialista en Dermatología

* Especialista en Dermatología Pediátrica

Alopecía Areata

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Dr Bruno Ferrari  

   

* Especialista en Dermatología

* Especialista en Dermatología Pediátrica

Es una enfermedad de causa desconocida en la que se produce la pérdida del pelo de un sector o de la totalidad del cuero cabelludo, barba, cejas, axilas, pubis o cualquier región pilosa del cuerpo.

 

Se piensa que su origen es genético, ya que los pacientes afectados suelen referir antecedentes familiares del mismo cuadro. Sobre esta predisposición actuarían factores ambientales, como el stress, que desencadenarían la aparición de la enfermedad.


Afecta tanto a niños como a adultos y hay distintos grados de severidad: desde una o pocas placas en cuero cabelludo o barba hasta la pérdida total del pelo del cuerpo.


Puede asociarse con otras enfermedades autoinmunes como el hipotiroidismo y la enfermedad celíaca y, a menudo, las uñas de pacientes con alopecía areata exhiben alteraciones anatómicas diversas.
 

En ocasiones es una enfermedad difícil, pues al no conocerse su causa, su tratamiento representa un desafío. Sin embargo, contamos con cada vez más herramientas para abordarla.


Los esteroides tópicos e intralesionales constituyen la primera línea de tratamiento para las formas leves a moderadas, mientras que para las formas severas se reservan la inmunoterapia y fármacos recientemente aprobados como los inhibidores de las JAK kinasas.

 

Normalidad y pandemia, todo un desafío

El 11 de junio del corriente año, se cumplirán 3 meses de la declaración por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de la pandemia de COVID-19.  Se han puesto a prueba a lo largo y a lo ancho de todo el planeta, los sistemas de salud más sofisticados, y al día de la fecha, el contador mundial arroja cifras poco alentadoras, con un gran número de contagios, otro tanto de muertos, pero también un número mayoritario de personas recuperadas.

 

Entonces? Será tan malo como dicen?  No faltan especulaciones de todo tipo en las que hay detractores y quienes están a favor de medidas de aislamiento estricto, pero lo cierto es, que hoy no existe un tratamiento efectivo que termine con el virus definitivamente, a pesar de haber muchas líneas de investigación que trabajan buscando la tan ansiada cura y estas medidas han sido las únicas para poder mitigar los diferentes brotes de la enfermedad. 

 

Asimismo, hay casi 150 líneas de trabajo para el desarrollo de vacunas, que prometen en diferentes tiempos, dar una solución al tema, aunque también habrá que enfrentarse luego a evaluar con fuerte rigor científico, la efectividad clínica de las mismas, su seguridad y reacciones adversas; claramente estos dos últimos puntos, serán fundamentales a la hora de dar a conocer la tan esperada solución, más sabiendo que la vacuna se utilizaría en diferentes grupos etarios y esto probablemente podría incluir niños y adultos mayores, por mencionar solo algunas poblaciones vulnerables.

 

Ahora bien, este camino emprendido, con medidas de aislamiento que fueron flexibilizándose en varias provincias, diría en la mayoría, requieren de un grado de responsabilidad supremo por parte de todos los ciudadanos, empresas, y todo aquel que pueda generar cualquier actividad que convoque personas. Allí vienen a jugar un papel fundamental los famosos PROTOCOLOS, y veremos que hasta tanto puedan confeccionarse para cada sector en particular, todo llevará un proceso, pero quedarán establecidos sin dudas, por mucho tiempo, dado que quizás el Coronavirus se vaya, pero nos habrá cambiado para siempre la forma de cuidarnos de agentes que nunca pensamos podrían hacer tanto daño sanitario, social y económico.  

 

Será fundamental que las medidas de higiene y seguridad en todo lugar de concurrencia masiva o en empresas que manipulan alimentos o cosas que sean distribuidas de forma general, sean puestas en marchas desde cada sector.

 

Gobierno, sociedad, organizaciones no gubernamentales,  todos deberían acompañar las medidas, educando a los más pequeños y cuidando a las poblaciones más susceptibles de contraer la enfermedad.  Por otro lado, No sería extraño continuar viendo medidas de aislamiento, cuarentenas y un control estricto en el ingreso a los límites provinciales, y lejos de ser una paranoia que no quiere que ingresen personas a La Pampa, seguramente permitirán un control más efectivo si apareciera algún caso sospechoso o confirmado de COVID-19, pudiendo limitar claramente el contagio y ofreciendo un tratamiento oportuno a quien lo padeciera.

 

Será clave, entonces, seguir sin titubeos, las recomendaciones de la autoridad sanitaria, en este caso, el Ministerio de Salud, a través de las diferentes direcciones de epidemiología, comprendiendo que cada medida permitirá que la rueda vuelva a girar, que la economía comience lentamente a recuperarse y que las personas fundamentalmente, no se enfermen y retornen a una “normalidad” lo más parecida a sus vidas previas a la pandemia.

Qué es la psoriasis?

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Dr Bruno Ferrari  

   

* Especialista en Dermatología

* Especialista en Dermatología Pediátrica

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La psoriasis es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel, y ocasionalmentede las articulaciones, que se caracteriza por presentar placas rojas y escamosas.Aunque estas pueden aparecer en cualquier parte de nuestro organismo,incluídas mucosas y uñas, suelen hacerlo en aquellos lugares donde la piel está muy cerca del plano óseo (codos, rodillas, cuero cabelludo, región sacra). Afecta al 2% de la población mundial y en nuestra provincia su incidencia es de las más altas del país.

 

Hay una predisposición genética para padecer psoriasis, y un tercio de los afectados tiene familiares directos con la enfermedad. 

 

El stress, el alcohol, el tabaco, la obesidad, ciertas infecciones y algunos medicamentos pueden desencadenarla o empeorarla en quién tiene dicha predisposición.

 

La enfermedad suele alterar notoriamente la calidad de vida de quienes la padecen por el prurito y/o dolor que ocasiona o por ser antiestética.

 

Además, los pacientes con psoriasis tienen mayor riesgo de tener enfermedades cardiovasculares, diabetes y obesidad.

Puede lograrse la remisión de la psoriasis con diversos tratamientos. En las formas cutáneas leves se indican terapéuticas tópicas (cremas). En las formas moderadas a severas se utilizan fototerapia y medicamentos sistémicos (orales o inyectables). Gracias al avance de la genética y los estudios moleculares, en la actualidad se disponen de tratamientos sumamente efectivos que pueden controlar la enfermedad y mejorar la calidad de vida de quienes la sufren.